Para celebrar el lanzamiento del libro en papel, hoy publico su primer capítulo.
Brillaba un día radiante de sol, el cielo estaba azul intenso. Era un verano cualquiera. Corría una brisa fresca y suave, era un día estupendo para estar descansando al abrigo de las olas del mar. Pablo se encontraba en una de las playas de la localidad castellonense de Vinarós, en la Comunidad Valenciana, España. Estaba descansando con sus amigos de la infancia Luis y Sergio; se habían acercado a relajarse hasta allí con los dos quads que tenían ellos. Los tres hablaban y bromeaban todo el tiempo, pasando una agradable tarde.
Brillaba un día radiante de sol, el cielo estaba azul intenso. Era un verano cualquiera. Corría una brisa fresca y suave, era un día estupendo para estar descansando al abrigo de las olas del mar. Pablo se encontraba en una de las playas de la localidad castellonense de Vinarós, en la Comunidad Valenciana, España. Estaba descansando con sus amigos de la infancia Luis y Sergio; se habían acercado a relajarse hasta allí con los dos quads que tenían ellos. Los tres hablaban y bromeaban todo el tiempo, pasando una agradable tarde.
Luis era el mejor amigo de Pablo desde que tenían los dos 4
años. Sus padres también eran amigos
desde hacía mucho tiempo y acostumbraban a organizar comidas y reuniones entre
ellos, de ahí la amistad que les unía.
Pablo no tenía quad,
su familia era modesta y él no había podido conseguir trabajo desde que terminó
sus estudios como técnico electromagnético. Aunque era muy bueno en su campo y
sus notas eran excelentes, no había tenido aún la fortuna de acceder a ninguna
ocupación de esas características. Sin embargo, le fascinaban los vehículos,
así como los quads que tenían sus
amigos. Siempre andaba detrás de Luis insistiendo en que le dejara llevar su
máquina, pero su amigo todavía no tenía la suficiente confianza en él como para
dejársela, se la había comprado hacía un par de