miércoles, 11 de septiembre de 2013

El céntimo de la suerte

Moisés y Robert, amigos de varios años, viajaron a una isla paradisiaca con motivo de una celebración pendiente que tenían, por haber podido acceder al trabajo por el que suspiraban los dos. Se trasladaron sin demasiado equipaje, sólo una mochila cada uno, donde llevaban: una toalla, una muda de ropa, cepillo y pasta de dientes, la cartera llena de tarjetas de crédito, dinero y documentación, teléfono móvil y algunas cosas más de menor importancia. La estancia iba a ser corta y ellos habían ido para disfrutar de una aventura sin planear, pensaban en emborracharse y divertirse sin censura. Los planes no programados, comenzaron a torcerse cuando perdieron el primer embarque en puerto, por llegar (gracias a un inesperado atasco de tráfico) a diez minutos de zarpar el buque. Querían hacer ese viaje a toda costa y compraron nuevos billetes para esa tarde.


    Una vez en el navío, todo comenzó a fluir de manera muy natural y espontánea. Se sentaron en el bar a tomar cerveza y unos bocadillos. La primera ronda de cervezas las pagó Moisés; extrajo de su bolsillo trasero del pantalón, unas monedas con las que pagar. Al sacar la calderilla, la tela interna del bolsillo se mezcló con sus dedos y un céntimo cayó al suelo. Moisés se dio cuenta de que esa insignificante y poco valorada pieza metálica, rodó por el suelo entre sus pies; no le dio la más mínima importancia y dejó la pequeña monedilla a su suerte en el

domingo, 8 de septiembre de 2013

Perfume. Capítulo 8

Agarra mi iPhone, marca un número y lo hace sonar con el altavoz mientras me enseña la pantalla: “El número marcado no se encuentra disponible en este momento, por favor, inténtelo de nuevo más tarde”, se oye a través del altavoz, lo cual me hace pensar que sí, que es su número y que está sin batería.


—Ya lo tienes, —me dice, apoyando su mano en lo alto de mi rodilla izquierda—. Ahora llamaré a mi amiga para resolver el asunto pendiente, —prosigue—. Por cierto, ¿tu nombre?


<<Me está preguntando mi nombre, realmente se siente interesada en agregarme a su agenda, o eso creo, si no, ¿para qué me iba a preguntar eso?>>


—Máximo Valentino, pero todos me llaman Max, ¿y tú, señorita? ¿Cuál es tu nombre? Una mujer tan bella, debe tener un nombre a la par de hermoso.


—Sara, y gracias por el halago, —contesta, esbozando esa sonrisa perfecta que me hace estar a sus pies.


—¿Sara, qué más? Para guardarte en mi lista de contactos…


—Sara Robledo.


—De acuerdo, señorita Sara, en cuanto me devuelvas el móvil te guardo, supongo que tendrás whats app.


—Mira, te lo guardo yo ahora mismo, —replica mientras muestra sus conocimientos del terminal que tenemos igual—. Lo del whtas app… sí, tengo, si no tuviese sería una bicha rara, —continúa, siguiendo a su frase una carcajada y una palmadita en mi hombro—, pero no creas que suelo contestar a desconocidos así, por las buenas.


—Ya no soy un desconocido, sé tu nombre, sé que viajas aquí cada día y tienes mi móvil en tus manos, no es lo que se dice ser un desconocido del todo, ¿no?, —contesto, mostrando mi mejor sonrisa.


—Bueno, mirándolo así… Voy a ver si llamo a mi amiga, espera un segundo.

Me deja de hablar y se centra en marcar el móvil de su amiga.
<<Me ha dicho que espere, quizá tenga más ganas de hablar conmigo>>, me digo. Todavía quedan dos paradas, espero que no sea una llamada muy larga y no precisamente por el precio que me cobren por ella.




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José Lorente.

sábado, 7 de septiembre de 2013

El extraordinario viaje de Pablo. Loverot. Sinopsis.

Pablo, un joven de 23 años, sufre un inesperado accidente de tráfico. A partir de entonces, comienza a experimentar una serie de sucesos que nada tienen que ver con lo que está acostumbrado en su vida normal. A raíz del incidente, se sumerge en un inquietante, sorprendente e inusual mundo que le lleva a conocer a personajes de lo más extraños y seres increíbles; un lugar en donde los sentidos adquieren otro plano de interacción con el entorno, en el que Pablo, alcanza poderes extrasensoriales que nunca imaginó que existirían, un universo en el que encuentra su lugar y su destino en la vida. Allí conoce a Maya; una joven sanadora espiritual que le despierta su lado más romántico y apasionado. Ella será la que le empuje a continuar trabajando para terminar la misión que le es encomendada. Sin embargo, Pablo es bastante inexperto en el uso de sus poderes y eso le llevará a cometer errores poniendo en peligro a sus seres más queridos.
Por otro lado, las noches del joven en Loverot son aterradoras por culpa de unas pesadillas angustiosas que no le dejan dormir y que resultan ser parte del nuevo mundo en el que se encuentra.

El destino de todos los seres vivos de la Tierra estará en manos de Pablo. Es posible que resuelva sus dudas y temores; pero, ¿y si no lo hace?

miércoles, 4 de septiembre de 2013

El tamaño no importa

El viento le obligaba a descender en caída vertical, hacia algún lugar desconocido. Su destino fue una especie de piscina circular con los bordes blancos y brillantes, como esmalte, en la que se albergaba una clase de líquido de color blanco lechoso, en el que flotaban tres o cuatro objetos, parecidos a salvavidas, pero tres veces mayores que él, de color amarillento y superficie rugosa. La tensión superficial de ese fluido, era demasiado fuerte para que el peso de su escuálido cuerpo la traspasara, tampoco era fácil emprender nado en algo tan denso y magnético; no era agua, eso seguro. Comenzó a pelear sin descanso para escapar de aquella prisión líquida que, lo más probable, acabaría con su

domingo, 1 de septiembre de 2013

Perfume. Capítulo 7

Estoy mirando hacia abajo, al suelo. En realidad miro sus pies, sus piernas; no pierdo detalle, es la primera vez que la tengo tan cerca, he de aprovechar para llenarme el alma con su imagen. Mis pensamientos dedicados a ella se ven interrumpidos por su simpática voz:


—Perdona, quizá sea un poco atrevido por mi parte, pero, ¿podría hacer una llamada rápida desde tu móvil a mi amiga? No veo la forma de contactar con ella y he de dejar un asunto cerrado para hoy, si no lo hago ya, no podrán irse sin mí y perderemos los billetes de avión que tenemos; y despega esta noche. Es importante, ¿serías tan amable?


No doy crédito a lo que está pasando, me está pidiendo ayuda, a mí; justo a mí. Mi cabeza no piensa y actúo por instinto, diciéndole con cara de granuja:


—Bueno, te podría ayudar, pero con una condición.


—¿Cuál?


—Que antes de llamar a tu amiga, hagas una llamada perdida a tu móvil…


Se queda mirándome, sorprendida, luego sonríe mientras extiende su mano, gira sus ojos a otro lado sin dejar que la sonrisa se borre y me dice:


—Anda, dámelo y tendrás mi número en tus llamadas recientes.


—¿En serio? —contesto nervioso mientras busco mi móvil en el bolsillo del pantalón, momento que aprovecho para tocarla con mi hombro.


—Dámelo antes que me arrepienta y le pregunte a otra persona, —me dice, girando su rostro sonriente y colorado hacia mí.


Se lo doy, aprovecho para rozar su mano con mis dedos sutilmente, ella lo toma acariciándome mucho más notablemente que yo a ella. <<¿Le gustaré?>> me pregunto al notar su gesto en mi mano.



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José Lorente.



miércoles, 28 de agosto de 2013

Pequeño logro, felicidad completa

Cuando aquel niño salió del portal, rebosante de felicidad, con su bicicleta destartalada, sus ropas sucias y gritándole a su hermana mayor, (que miraba desde aquel balcón, que no tenía más elementos que varias plantas colgantes y una pequeña jaula con un jilguero)…:


    —¡Mírame, Aroa! ¡Mira, corre! Verás cómo he aprendido a pedalear solo.


    …comprendí que no hacen falta grandes posesiones para ser completamente feliz, aunque sea durante unos pocos minutos y que, sin ser niño, se pueden buscar esos pequeños grandes momentos sin apenas esforzarse; sólo hay que saber verlos y darles el valor correspondiente.

lunes, 26 de agosto de 2013

1.000 visitas

Muchísimas gracias por las primeras 1.000 visitas a mi blog; no sería posible sin todos vosotros. No olvidéis suscribiros a De Vida y Letra con el botón "seguir este sitio". A las 1.500 visitas publicaré algo muy especial... ¡¡GRACIAS!!



domingo, 25 de agosto de 2013

Perfume. Capítulo 6

El sonido de las ruedas del tren rozando con las vías me impide escuchar la conversación que tiene con la otra chica por teléfono; da igual, sólo trato de disfrutar de su presencia y de su elegante y fina voz. Estoy paralizado, me encantaría llamar su atención pero no se me ocurre cómo. Pienso en moverme y tocarla un poco con la pierna pero sigo paralizado, su cercanía no me deja actuar. <<No es la forma>>, pienso. La conversación termina.


—¡Estoy sin batería, estoy sin batería! —dice, ansiosa, mientras separa el teléfono y lo mira para después guardarlo.


Me vuelve a dar dos codazos. <<¿Lo ha hecho a propósito? —Pienso—. No creo>>, confirmo. Se vuelve hacia mí de nuevo para pedirme disculpas, pero sin palabras; utiliza el lenguaje no verbal de su rostro, como queriendo decir que es un poco torpe. Eso me hace pensar que, además de todos los detalle físicos que tiene, también es una persona humilde. Me gusta más si cabe. Le sonrío y le hago un gesto con la mano a modo de “no pasa nada”. Vuelvo a pensar en que quizá no tenga novio al intuir la conversación que mantenía por teléfono, relacionada con un viaje de amigas. Le gustará estar entre amistades. Tal vez le hayan hecho daño y no quiera novios, con lo guapa que es, tendrá miles de pretendientes.




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José Lorente.