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miércoles, 29 de enero de 2014

Entrevista a un extraterrestre. Capítulo 4

—Interesante, —dijo Anthony—. Alan JR, pregunta desde Twitter: ¿cómo podéis ayudarnos a evolucionar? ¿En qué aspectos?


—Buena pregunta. Os enseñaremos a sacar provecho de energías que ni siquiera sabéis que existen. Os enseñaremos a desplazaros de un sitio a otro rápidamente y sin esfuerzo. Aprenderéis a criar a vuestros hijos de una forma mucho más eficiente, dotándoles de una inteligencia muy superior desde que se encuentran en gestación, y así, hasta una larga lista de cosas importantes. Creemos que todos salimos ganando con esta tregua.


—Hola, buenas noches, —sonó una nueva voz a través del teléfono.


—Buenas noches, ¿tú eres? —Preguntó el presentador.


—Me llamo George Donovan. Mi pregunta es, bueno en realidad son dos: ¿Podríamos ver el resto de tu cuerpo? ¿Podéis

miércoles, 8 de enero de 2014

Entrevista a un extraterrestre

Me encontraba como espectador entre el público de un programa de la televisión; uno de esos a los que no puedes dejar de acudir, al menos una vez en la vida, por su forma de transmitir cosas insólitas y difíciles de entender para cualquier tipo de mente cerrada.


    A mi lado estaba Maira, mi compañera de vida, o como ustedes quieran llamarle; tan alegre como siempre, aplaudiendo al fulgurante presentador, que apenas acababa de hacer aparición en escena. Mis aplausos eran un tanto más apagados, lo cual no se notaba nada en el ambiente, porque en general, todo el público estaba entusiasmado por ver a su ídolo en persona y no a través de una ventana rectangular colgada en una de las paredes de su salón.


    —Ahora es cuando dice lo de “buenas noches, mis queridos amigos extraños”, —me advirtió Maira dando tres golpecitos con su codo en mi antebrazo y mostrando su señalada sonrisa. A lo que contesté:


    —Sí, querida; veo este programa todos los viernes contigo en el sofá, —sin mirarla y dejando de aplaudir, esperando que me sorprendieran en esta noche, como otras tantas habían conseguido en sus interesantes debates de lo

miércoles, 30 de octubre de 2013

TRECE

Una luz dorada incidió en sus párpados, tentándole a descubrir sus ojos; al abrirlos, pudo distinguir en el techo de esa habitación, el número trece, grande, con letra nítida y elegante. La mencionada luz nacía del interior del número. Esmeralda se quedó pasmada y aterrorizada. No sabía dónde ni por qué estaba ahí. En su memoria comenzaron a florecer recuerdos de experiencias que, desde hacía unos días, habían tenido lugar en su vida, con referencia a ese número.




Todo comenzó una bella mañana de otoño. Ella estaba regando las plantas de su jardín, como era habitual cada mañana. El teléfono móvil sonó en el interior de la casa y Esmeralda corrió a cogerlo. La llamada entrante era por parte de un número sin identificar, al descolgar, silencio; un silencio vacío, inquietante. La llamada se cortó poco después y en la pantalla del móvil sólo quedó la hora; las 10:13. No le dio demasiada importancia, pero sí se le quedó grabada esa hora en la mente; era muy supersticiosa y según la gente en general, ese número, el trece, da mala suerte. Siguió con sus tareas habituales durante todo el día, pero no fue un día como los demás, la misma llamada se repitió otras dos veces; a las 16:13 y a las 21:13 horas. A Esmeralda no le hacía ninguna gracia pensar en el hecho de que alguien le estuviese gastando una broma pesada, sabiendo su debilidad supersticiosa. Llamó a las personas que podían haber pensado en hacer algo así y se dio cuenta de que nadie lo había hecho, entonces, ¿quién podía estar llamándola desde un terminal con el número oculto y siempre a los trece minutos de una determinada hora? No tenía ni idea, pero ese hecho le erizaba el bello de todo su cuerpo cada vez que lo pensaba. Su marido, Jorge, conocedor del gran temor que sentía ella por sus supersticiones, trató de consolarla restando importancia a ese