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martes, 22 de julio de 2014

El dolor de la libertad

Sentía un tremendo dolor en sus costados. No tenía idea de por qué, sólo sabía que le dolía. Durante su infancia le habían dicho que ese momento llegaría, que en algún momento lo notaría. Aun así, era tremendo dolor el que sentía. Estaba dentro del agua y anhelaba salir; demasiado tiempo dentro; demasiado tiempo queriendo salir. Pero el dolor era intenso, paralizante, de una espesura tal, que apenas lograba mover ni una sola parte de su cuerpo.


    Días después el dolor cesó y el renacuajo al fin pudo salir del agua convertido en una fabulosa rana saltarina.




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José Lorente.

jueves, 3 de julio de 2014

El sentido de la vida

La desesperación de alguien que acaba de quedar sin hogar; el brillo de unos ojos que dicen «hola» después de muchos meses; la pasión de quien pinta con los ojos cerrados; el llanto de un perro; la brisa en un callejón estrecho; tu mirada diciendo cosas que sólo pueden leer mis ojos; el canto de un pájaro al despertar; el sudor de un náufrago desértico al hallar un oasis; una niña que mira el mar; una persona que habla dormida; dos billetes de avión de sólo ida; la cáscara de un huevo que se quebranta por primera vez; el sueño de quien vive soñando; las alas de una gaviota rozando el mar; una estrella marina; dos niños que vuelven a casa cogidos de la mano; la alegría de quien ríe el último; tu vida; un número favorito; un libro esperado; una frase que se agolpa en tu recuerdo; las risas de un grupo de mujeres reunidas; yo; tú; él; ellos; y más; el café de media noche; el sonido de un saxofón solitario; el viento entre las copas de los árboles; un prado verde con cielo azul; un niño desnutrido y solo; una cabaña donde poder jugar; un desierto donde poder brillar; unas olas en las que poder nadar; un santuario en el que poder rezar. Vive, muere, vive… muere, y vive otra vez, y sigue viviendo. Cosas que nunca se olvidan, otras muchas que nunca recordarás; un texto perdido lleno de sentimiento; una sentimiento perdido en medio de un texto; unas palabras mágicas; un ancla que anclar; un dibujo que pintar; un suelo donde poder pisar; un salero que poder usar; miles de estrellas que poder contar; un solo camino que poder tomar. Una palabra que define este mundo; sentimiento, que te lleva a caminar con brio y brio es lo que al fin tiene tu caminar. Recuerda, no estás sólo si crees en amar.





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José Lorente.


martes, 1 de julio de 2014

Presentación oficial libro: El extraordinario viaje de Pablo. Loverot en Valencia.

Presentación oficial en Valencia de «El El extraordinario viaje de Pablo. Loverot» el día 17 de julio de 2014 en Auditori municipal de Paiporta. De 19:30 a 21:30. Tendrá lugar la firma de ejmplares y contaremos con la presencia especial del alcalde Ajuntament de Paiporta Vicente Ibor y Bohodón Ediciones. Estáis todos invitados. Será una buena ocasión para conseguir el libro firmado. Os espero a todos!




lunes, 30 de junio de 2014

La tienda de antigüedades

Recuerdo aquella mañana de verano; la brisa era fresca y abrazaba mi cara con esa delicadeza satisfactoria que sólo un airecillo así puede provocar. A mi espalda una mochila con un ordenador portátil, tres libros, un bocadillo de jamón y queso y una botella de agua.


    El callejón era peatonal, estrecho, de cabida unipersonal, con una pared blanca a la derecha que se alzaba por encima de mi cabeza, llena de macetas repletas de vida floral. A mano izquierda, pequeñas puertas antiguas de casas de pueblo con fachadas blancas también. Yo iba a alguna parte de aquel modesto pueblo de interior, no recuerdo adonde. Estaba de escapada solitaria en uno de mis grandes momentos de creatividad absoluta; me daba por viajar a solas a pueblos remotos, escondidos entre montañas colosales y verdes.


    Una de esas puertas llamó mi atención al encontrarse abierta de par en par. Asomé mi rostro con curiosidad y caí en la cuenta de que aquella casa no era una casa cualquiera. Se trataba de una pequeña tienda de antigüedades, allí, encalada en medio de la nada, en aquel callejón escondido de aquel pueblo

jueves, 26 de junio de 2014

Una historia en diez palabras

Amaba, reía, compartía, abrazaba; vivía.

Insultaba, odiaba, envidiaba, lloraba; moría.





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José Lorente.


lunes, 23 de junio de 2014

El llanto de los perros

Cada día, de camino al trabajo, pasaba por un pequeño almacén provisto de un espacio exterior en el que había varios perros pequeños. Esos perros me ladraban como posesos, todos los días igual, aunque a mí me hacían bastante gracia porque se parecían a mi pequeño Tobby.


    Cierto día, me di cuenta que sólo me ladraban a mí de ese modo. Caí en la cuenta al ver a una persona pasar por delante de ellos antes que yo y, en el momento de pasar yo, los perros reaccionaron como siempre, como si para ellos la única persona que merecía sus ladridos estridentes fuese yo. Aquel hecho ya me pareció extraño de por sí.


    Otro día, uno de esos en que no se trabaja, paseaba con Tobby cerca del almacén. Tobby comenzó a ponerse nervioso de un modo nunca antes visto por mí.


    —Tobby, ¿qué pasa? ¿Qué ves? —Le pregunté, y Tobby me miró y se puso a dar vueltas sobre sí mismo y después exhaló varios aullidos finos y consistentes. Era la primera vez que le veía tener ese comportamiento.


    Seguimos andando y Tobby, a cada paso que dábamos, se ponía más y más tenso, quería avanzar. Llegamos al almacén, pero ese día los perros no ladraron y Tobby, se puso a aullar más profundamente en cuanto estuvimos allí. Se paró delante de la puerta del almacén, me miró, triste, y comenzó a aullar repetidas veces. Y los perros no estaban, y no se les escuchaba como