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martes, 22 de julio de 2014

El dolor de la libertad

Sentía un tremendo dolor en sus costados. No tenía idea de por qué, sólo sabía que le dolía. Durante su infancia le habían dicho que ese momento llegaría, que en algún momento lo notaría. Aun así, era tremendo dolor el que sentía. Estaba dentro del agua y anhelaba salir; demasiado tiempo dentro; demasiado tiempo queriendo salir. Pero el dolor era intenso, paralizante, de una espesura tal, que apenas lograba mover ni una sola parte de su cuerpo.


    Días después el dolor cesó y el renacuajo al fin pudo salir del agua convertido en una fabulosa rana saltarina.




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José Lorente.

miércoles, 2 de abril de 2014

Tú a lo mío, yo al césped

—No, no por eso voy a hacer lo que tú digas.


—Pero, escúchame. ¿Qué hay de malo en eso? Yo lo suelo hacer y no me he muerto, aquí estoy.


—Ya, pero porque lo hagas tú, no significa que yo también tenga que hacer lo mismo.


—No he dicho que hagas lo mismo, sólo que trates de intentarlo, ¿qué pierdes?


—Pierdo mi dignidad, ya lo sabes, lo hemos hablado muchas veces.


—Ya… es eso, ¿no? Como siempre, cada vez que te lo digo sales con lo mismo. Tu dignidad… tu dignidad… ¿Acaso crees que yo no me esforcé la primera vez que lo intenté?


—No lo sé, no estoy dentro de tu

miércoles, 19 de febrero de 2014

El librero triste







Rodolfo Amalma era dueño de la librería “El libro de tu vida”, en un céntrico barrio de York, junto al Dean´s Parks, en el Reino Unido. Allí, la vida transcurría tranquila. Todos los días abría su tienda para atender a los fieles clientes que tenía; cada vez eran más los que se desplazaban a los grandes almacenes a comprar sus obras literarias y la tienda iba perdiendo esplendor con el paso de los años.


    Rodolfo tenía 55 años, pero vivía con la ilusión de un chaval de pocos más de veinte. Su tienda, poco a poco se iba consumiendo, devorada por las llamas del consumismo moderno. Todos los clientes que tenía eran viejos, rara era la vez que alguien joven pisaba la librería. A Rodolfo le daba mucha pena, recordaba los tiempos anteriores, cuando la gente no tenía medio de transporte y todo lo necesario para vivir, se compraba en las tiendas del barrio; sus libros seguramente estarían llenando estanterías en la mayoría de casas antiguas de la ciudad, pero eso ya no pasaba. Él no dejaba de pensar en hacer algo para atraer a un público más joven, que le diera vida de nuevo a la que fue una de las más célebres librerías de todo

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Giro inesperado

Había una vez, un perro muy pequeño y muy tímido. Se paseaba por la calle huyendo de todo lo que se movía, se escondía todo lo que podía, temblando de miedo. Sólo en el hogar, se sentía cómodo y seguro.


    Un día, el perrito se dio cuenta de que si seguía así, jamás encontraría una madre para sus hijos, así que, después de pensarlo con detenimiento, fue a buscar a su dueño, ladrándole con alegría para que le sacara a pasear; su amo, que lo conocía a la perfección, no entendía por qué quería salir para luego ir escondiéndose. Aun así, le puso la correa y salieron a la calle. Cuál fue la sorpresa de su dueño, al ver que, ante el primer perro que vieron, Haki, que es como se llamaba, salió corriendo a saludarle moviendo el rabo alegremente. Su actitud cambió por completo y empezó a socializar con los demás perros del barrio, tanto fue así, que Haki, en poco tiempo, se había ganado la confianza de todos y ahora cuando salía, los demás perros y perritas más guapos, querían seguirle donde fuera. Y así, consiguió el respeto y la admiración de todos, perros y dueños. Consiguió una estupenda madre para sus hijos y su dueño, Steven, conoció al dueño de ésta; él era un considerable directivo, de una importante empresa de expansión mundial, que al conocer la historia de Haki, contrató a Steven, dándole uno de los mejores puestos de la empresa. Sus vidas dieron un giro inesperado y repentino, y sus días cambiaron para siempre. Jamás tuvieron que preocuparse por nada más que ser felices y disfrutar de la vida que les había tocado vivir. Y todo por un simple cambio de actitud del perro, enfrentándose a sus miedos.



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