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domingo, 11 de mayo de 2014

Perfume. Capítulo 44

Contrario a mis pretensiones, el deseo de robar la vida de Sandra se sobrepone a los consejos del anciano. Pronto vuelvo a sentir que la traición, es algo que merece ser vengado de una forma que nunca pueda olvidar la víctima, o simplemente, que no pueda recordar nada nunca más. Se lo cuento a Joe, aunque es una persona muy pacífica, me da la razón. Me dice que él en mi caso también haría lo mismo. Le doy las gracias por haberme hecho pasar este buen rato y me despido con las ganas que se despiden dos amigos que se conocen de forma especial desde hace bastantes

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Dímelo tú, extraña



A veces te siento en la noche, despierto entre voces que dicen tu nombre e imágenes que dibujan tu silueta. Busco en el lado de la cama en el que duermes pero, ya no estás; hace meses que la cama es para mí solo. Intento conciliar el sueño entre los recuerdos que me anegan de ti y todo lo demás que te rodea; cuesta dormir, sobre todo cuando pienso que ya no estás, que ya no volverás, que un día fuiste mía y te perdí sin darme cuenta. Esos pensamientos me estrangulan, arañan mi ser; pienso que me has cambiado por otro, no lo sé, todo indica que sí, que alguien que no soy yo, llena tu vida. Me levanto, voy a la terraza, casi desnudo, enciendo un cigarro que sabe a poco y reflexiono, observando la quietud de la ciudad en la noche. Vuelvo a la cama, pongo música clásica, parece que he conseguido relajarme y no pensar en ti; consigo dormirme de nuevo.


    Despierto, todo lo que tengo son ganas de llamarte, de escuchar tu voz, de saber de ti. Todavía te siento mía, y eso, no lo puedes cambiar aunque quieras. Sin siquiera lavarme la cara, agarro el teléfono y marco tu número, lo sé de memoria. El tono suena demasiadas veces hasta que se corta. No lo coges, —cógelo, —pienso—. Insisto y vuelvo a marcar. Esta vez no suena tantas veces porque tu voz interrumpe los