Pensando en cómo los
seres humanos, tendemos a hacer las cosas a las mismas horas y en los mismos
sitios unos y otros, se me plantea una duda, ¿acaso es tan difícil ser una
persona original y desmarcarse un poco del resto?
Para responder a esta pregunta, me dirijo a uno de
los centros comerciales cercanos a mi casa, en un día y a una hora, en las que
la gente suele salir de casa e ir allí. Una vez en el sitio, me siento en un
banco a observar el movimiento y comportamiento de las personas que vienen y
van.
Después de un buen rato mirando con detenimiento a
cada individuo, familia, o grupos de amigos, me llama la atención un chico, que
parece comportarse de diferente manera al resto.
Las familias llegan; el padre camina tranquilo, la
madre, cargada con el bebé o con el carro; los hermanos corretean y juegan
alrededor, es un momento de caos para los padres, pero a él, parece importarle
más el teléfono móvil o la televisión que tiene que mirar para su posterior