—Hagamos el amor.
—No.
—¿Por qué?
—Porque no.
—Ese motivo carece de argumento.
—Y tu propuesta carece de sentido
común.
—No.
—¿Por qué?
—Porque mi propuesta es
aceptable.
—Sí, pero no en mi caso.
—¿Por qué?
—Porque