martes, 22 de julio de 2014

El dolor de la libertad

Sentía un tremendo dolor en sus costados. No tenía idea de por qué, sólo sabía que le dolía. Durante su infancia le habían dicho que ese momento llegaría, que en algún momento lo notaría. Aun así, era tremendo dolor el que sentía. Estaba dentro del agua y anhelaba salir; demasiado tiempo dentro; demasiado tiempo queriendo salir. Pero el dolor era intenso, paralizante, de una espesura tal, que apenas lograba mover ni una sola parte de su cuerpo.


    Días después el dolor cesó y el renacuajo al fin pudo salir del agua convertido en una fabulosa rana saltarina.




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José Lorente.

lunes, 14 de julio de 2014

Silencio a voces

¿Y qué hacer cuando la vida te sorprende con una tragedia, que bien podría ser un punto de inflexión en la misma? ¿Nada? ¿Algo? ¿Mucho? Pues todo…


    Dormía y lo hacía bien, descansando lo suficiente cada día, acompañado de su amiga, confidente, leal, fiel y esposa, Inmaculada. Ella era una delicia de mujer, una madre perfecta, la que siempre soñó Joel que tendría. Su vida no podía ser más perfecta hasta que una mañana, Inmaculada no despertó. Joel la zarandeó varias veces impotente al ver que su querida mujer no abría los ojos como cada mañana para regalarle esa sonrisa que consiguió enamorarle. La tragedia fue terrible, esa dama de apenas treinta años, había abandonado la vida con una muerte súbita todavía inexplicable, dejando tras de ella a dos hijos y un marido desconsolados, hundidos, muertos en vida. Pero la cosa no acabó ahí, una semana después, el hijo mayor, Roberto, tampoco despertó, tuvo una muerte idéntica a Inmaculada. Los médicos se rompieron los sesos en investigaciones infructuosas que no llevaron a ninguna parte. Joel estaba hundido, las pastillas antidepresivas habían pasado a ser su alimento más común, sólo le quedaba Mario, el niño de cuatro años, al que se aferraba intentando sacar una luz, en una mirada apagada, triste, endeble.


    Una semana después, Mario tampoco despertó, las mismas circunstancias, la misma historia repetida por tres veces ante los ojos de un hombre, que ya pensaba más en quitarse la vida que en otra cosa. Pero por otro lado, un confuso instinto le decía que no tenía que ser débil, que tenía que seguir adelante, y lo intentó, no quitándose la vida.


    Una semana más tarde, Joel se acostó, buscando esas horas de descanso que se habían convertido en un calvario de camas vacías, de silencios inquietantes, de soledad traumatizante. Al dormirse tuvo un sueño; se vio inmerso en un acantilado, aferrado a la pared del mismo, a medio camino entre el fondo y la cima, sin cuerdas ni arneses, sólo sus manos y sus pies para salir de allí. Sólo tenía dos opciones, tratar de escalar o dejarse caer. Miró hacia arriba y pudo ver a su mujer y sus hijos animándole a que subiera; le estaban esperando. Joel sacó fuerzas de lo más profundo y escaló, hiriéndose las manos, sin miedo a caer. Logró llegar a la cima, donde estaba su familia esperándole. Inmaculada se tiró sobre él, abrazándole como si fuera la última vez que lo hacía, Roberto y Mario se sumaron al abrazo. Los cuatro caminaron por el bosque que coronaba el precipicio, perdiéndose en la niebla de la mañana. Joel despertó, maldiciendo la vida, insultando a la existencia que le había arrebatado lo que más quería. La semana siguiente transcurrió fugaz, Joel apenas prestaba atención a nada, era como un espíritu que vagabundea entre la vida y la muerte. Las cosas que veía antes normales, parecían haber mutado, su percepción ante la vida se había trastocado de tal modo, que todo parecía un sueño. Los vecinos le miraban raro, en el trabajo no rendía, los coches parecían máquinas de otros

lunes, 7 de julio de 2014

¿Por qué?

—Hagamos el amor.


    —No.


    —¿Por qué?


    —Porque no.


    —Ese motivo carece de argumento.


    —Y tu propuesta carece de sentido común.


    —No.


    —¿Por qué?


    —Porque mi propuesta es aceptable.


    —Sí, pero no en mi caso.


    —¿Por qué?


    —Porque

jueves, 3 de julio de 2014

El sentido de la vida

La desesperación de alguien que acaba de quedar sin hogar; el brillo de unos ojos que dicen «hola» después de muchos meses; la pasión de quien pinta con los ojos cerrados; el llanto de un perro; la brisa en un callejón estrecho; tu mirada diciendo cosas que sólo pueden leer mis ojos; el canto de un pájaro al despertar; el sudor de un náufrago desértico al hallar un oasis; una niña que mira el mar; una persona que habla dormida; dos billetes de avión de sólo ida; la cáscara de un huevo que se quebranta por primera vez; el sueño de quien vive soñando; las alas de una gaviota rozando el mar; una estrella marina; dos niños que vuelven a casa cogidos de la mano; la alegría de quien ríe el último; tu vida; un número favorito; un libro esperado; una frase que se agolpa en tu recuerdo; las risas de un grupo de mujeres reunidas; yo; tú; él; ellos; y más; el café de media noche; el sonido de un saxofón solitario; el viento entre las copas de los árboles; un prado verde con cielo azul; un niño desnutrido y solo; una cabaña donde poder jugar; un desierto donde poder brillar; unas olas en las que poder nadar; un santuario en el que poder rezar. Vive, muere, vive… muere, y vive otra vez, y sigue viviendo. Cosas que nunca se olvidan, otras muchas que nunca recordarás; un texto perdido lleno de sentimiento; una sentimiento perdido en medio de un texto; unas palabras mágicas; un ancla que anclar; un dibujo que pintar; un suelo donde poder pisar; un salero que poder usar; miles de estrellas que poder contar; un solo camino que poder tomar. Una palabra que define este mundo; sentimiento, que te lleva a caminar con brio y brio es lo que al fin tiene tu caminar. Recuerda, no estás sólo si crees en amar.





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José Lorente.


martes, 1 de julio de 2014

Presentación oficial libro: El extraordinario viaje de Pablo. Loverot en Valencia.

Presentación oficial en Valencia de «El El extraordinario viaje de Pablo. Loverot» el día 17 de julio de 2014 en Auditori municipal de Paiporta. De 19:30 a 21:30. Tendrá lugar la firma de ejmplares y contaremos con la presencia especial del alcalde Ajuntament de Paiporta Vicente Ibor y Bohodón Ediciones. Estáis todos invitados. Será una buena ocasión para conseguir el libro firmado. Os espero a todos!




lunes, 30 de junio de 2014

La tienda de antigüedades

Recuerdo aquella mañana de verano; la brisa era fresca y abrazaba mi cara con esa delicadeza satisfactoria que sólo un airecillo así puede provocar. A mi espalda una mochila con un ordenador portátil, tres libros, un bocadillo de jamón y queso y una botella de agua.


    El callejón era peatonal, estrecho, de cabida unipersonal, con una pared blanca a la derecha que se alzaba por encima de mi cabeza, llena de macetas repletas de vida floral. A mano izquierda, pequeñas puertas antiguas de casas de pueblo con fachadas blancas también. Yo iba a alguna parte de aquel modesto pueblo de interior, no recuerdo adonde. Estaba de escapada solitaria en uno de mis grandes momentos de creatividad absoluta; me daba por viajar a solas a pueblos remotos, escondidos entre montañas colosales y verdes.


    Una de esas puertas llamó mi atención al encontrarse abierta de par en par. Asomé mi rostro con curiosidad y caí en la cuenta de que aquella casa no era una casa cualquiera. Se trataba de una pequeña tienda de antigüedades, allí, encalada en medio de la nada, en aquel callejón escondido de aquel pueblo

jueves, 26 de junio de 2014

Una historia en diez palabras

Amaba, reía, compartía, abrazaba; vivía.

Insultaba, odiaba, envidiaba, lloraba; moría.





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lunes, 23 de junio de 2014

El llanto de los perros

Cada día, de camino al trabajo, pasaba por un pequeño almacén provisto de un espacio exterior en el que había varios perros pequeños. Esos perros me ladraban como posesos, todos los días igual, aunque a mí me hacían bastante gracia porque se parecían a mi pequeño Tobby.


    Cierto día, me di cuenta que sólo me ladraban a mí de ese modo. Caí en la cuenta al ver a una persona pasar por delante de ellos antes que yo y, en el momento de pasar yo, los perros reaccionaron como siempre, como si para ellos la única persona que merecía sus ladridos estridentes fuese yo. Aquel hecho ya me pareció extraño de por sí.


    Otro día, uno de esos en que no se trabaja, paseaba con Tobby cerca del almacén. Tobby comenzó a ponerse nervioso de un modo nunca antes visto por mí.


    —Tobby, ¿qué pasa? ¿Qué ves? —Le pregunté, y Tobby me miró y se puso a dar vueltas sobre sí mismo y después exhaló varios aullidos finos y consistentes. Era la primera vez que le veía tener ese comportamiento.


    Seguimos andando y Tobby, a cada paso que dábamos, se ponía más y más tenso, quería avanzar. Llegamos al almacén, pero ese día los perros no ladraron y Tobby, se puso a aullar más profundamente en cuanto estuvimos allí. Se paró delante de la puerta del almacén, me miró, triste, y comenzó a aullar repetidas veces. Y los perros no estaban, y no se les escuchaba como

miércoles, 18 de junio de 2014

El caracol valiente

Tras un trastero de estruendos translúcidos e intransigentes, vivía un caracol de cuernos prominentes.


    Su madre, que intuía ya la adolescencia sin incidencias del caracol, que a su corta edad ya era una eminencia, le decía que cuándo sería el día en que conocería a una hembra de hermosura y casta de Alejandría.


    Tiempo después en que el caracol, de romanticismo concurrente y ocurrente rezó todas las noches para que así fuera, apareció una hermosa dama, de belleza anclada en rama y cuernos que invitaban a poseerla en cama.


    —Oh, dulce dama, ¿quieres ser mi amada?


    —Claro, sereno caballero, pero para ello permiso a mi madre has de suplicar, no será fácil, pues es una madre aguerrida y terca, mas ese esfuerzo recompensado será.


    El caracol, que nada entendía de miedos, se aventuró hacia la casa de la hermosa dama. Allí, su madre esperaba, impaciente de conocer al valiente joven; cuernos alerta y preparada para la reyerta.


    —La madre de la muchacha de hermosura infinita has de ser, es por ello que te vengo a convencer, de que a tu hija me dejes querer.


    —Has de ser muy valiente para tratar convencerme, no por ello he de premiarte con ser tu suegra al verme. Habrás de entregarte con más esmero, pues si así lo haces siendo suegra te espero.


    —Entiendo, respetada madre. ¿Qué puedo hacer para ganar tu aprecio?


    —Has de salir de casa y demostrar que eres buen guerrero.


    El caracol, valiente como pocos, estiró su carnoso cuerpo hasta librarse de su concha.


    —Ya está, señora y futura suegra, ahora, ¿has de cederme el privilegio de amar a su hija como si mía fuera?


    —Pues claro, valiente caballero. Has demostrado ser un buen guerrero. Lo único que a mi hija poco le gustan las babosas, mas puede que algún día se vista de rosa.


    El caracol corrió a meterse en su casa de nuevo, esperando que así la dama cayera en sus encantos y pusiera sus huevos, pero nunca logró acceder de nuevo, quedando con forma fea y viviendo en el suelo.



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José Lorente.




miércoles, 11 de junio de 2014

El rezo de la muerte

Empujó la puerta de la habitación, su mirada reflejaba el temor del alma, sus movimientos estaban ralentizados por ese temor agudo, incontrolable e inusitado que le terminaba de provocar un espeluznante sonido de voces que provenía del interior. Era su habitación, y, desde hacía días, en casa no había nadie más que ella. Al otro lado, la oscuridad dictaba su usual armonía escandalosa e incierta. Las voces pararon tan pronto como la puerta comenzó a gruñir cual bisagra oxidada y vieja. No sabía muy bien si avanzar o salir corriendo de aquel agujero de misterio y miedo puro. Pero un empuje anormal la mandó adentro de un soplo infeliz. La puerta se cerró tras de sí, dejándola a merced de las sombras, de la incertidumbre más pesarosa. Prendió la luz pero no funcionó, la histeria comenzaba a tener efecto en su mente y sus actos, dando palmadas desesperadas en aquel interruptor que jamás había dejado de funcionar. Las voces sonaron de nuevo, esta vez inteligibles, cercanas y reales.


    —Pasa, Paola, no te quedes ahí. Te estábamos esperando, —esa voz sonaba dulcemente diabólica, pero agriamente tentadora.


    Paola trató de articular palabra para preguntar qué estaba ocurriendo, pero su voz era inexistente, de su boca sólo manaba aire sin un código audible. Se asustó más si cabía.


    —¿Qué te pasa, Paola? ¿No quieres jugar con nosotras? —Esta voz era más aterradora; una mezcla de voces rasgadas e intrincadas.


    —Tú lo pediste, pediste que te trajésemos aquí, ¿recuerdas? —esa voz era familiar aunque peliaguda y molesta incluso—. Pediste reunirte con nosotros en tu habitación, como en los viejos tiempos, como en tu niñez. Ahora no te escondas, no temas, no intentes huir. Eres nuestra para siempre, como siempre.


    Paola recordó el tremendo esfuerzo que había desempeñado en pedirle a los cielos que sus padres y sus dos hermanas volvieran, o que la llevaran con ellos. Hacía dos semanas que habían muerto en la carretera.




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José Lorente.


miércoles, 4 de junio de 2014

La comida

—No puedes comprarte eso. No puedes comprar lo otro. Debes guardar el dinero para el mañana. Nunca sabes cuándo lo echarás en falta.


    —Ya. Pero a mí me gusta vivir el presente, me gusta gastar dinero si me apetece. El dinero va y viene. Las experiencias no, esas solo vienen si las vives, y para vivirlas hace falta dinero.


    —Sí, pero tú siempre serás pobre. Yo, por ejemplo, tengo mucho dinero ahorrado, nunca seré pobre.


    —No serás pobre económicamente, pero sí espiritualmente.


    —Prefiero estar tranquila, teniendo todo ese dinero que vivir sin apenas nada, siempre pensando en si podré pagar las facturas.


    —Es una decisión tuya. Pero piénsalo. Cuando te vayas a la tumba, ese dinero no dirá nada, será un montón de papeles sin valor. En cambio, si vives sin pensar demasiado en él y disfrutando cada momento como si fuese el último, morirás llena de recuerdos, que al fin y al cabo, es de lo que se compone la vida, de recuerdos. No de montones y montones de billetes o infinitos números en la cuenta corriente.


    —Ya. Es cierto. Aun así, prefiero llevar esta filosofía de seguridad económica. No lo puedo cambiar.


    —Todos podemos cambiar si nos lo proponemos.


    —Yo no quiero cambiar. Quiero morir dejando una buena herencia a mis futuros hijos.


    —Totalmente respetable.


    —Sí, igual que tu parecer sobre este asunto.


    —¿Comemos ya, o quieres esperar a morir para comer también?


    —Comemos, comemos. Ni que fuese a morir hoy mismo.


Una hora más tarde, una ambulancia llevaba el cuerpo de la adinerada joven hacia el ambulatorio más cercano. Una oliva de la ensalada quedó atascada en su esófago, reventándolo y produciendo una infección en la cavidad torácica; una infección mortal. Murió sola, sin pareja, sin hijos, sin viajar, sin probar cosas nuevas por no querer gastar ese dinero tan preciado, por tanto murió vacía, eso sí, con una cuenta corriente ejemplar que el banco utilizó en bienes gananciales.




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domingo, 1 de junio de 2014

Perfume. Capítulos 45, 46 y 47

Capítulo 45


Las doce y veinticinco de la madrugada, las ruedas de mi coche se asientan en la plaza de garaje de mi casa. Subo al piso, me desvisto con rapidez, el silencio de mi hogar, ese tan inconfundible y constante, me invade de arriba abajo, sólo el pequeño murmullo del agua de mi arrecife se escucha en tan grata calma. Pero no es calma precisamente lo que hay dentro de mi cabeza, ni mucho menos, todo lo contrario. Mañana tengo la cita con Howart, luego tengo que ver a Sara, tengo ganas de ella, pero no sé si después de hablar con ese detective seguiré sintiendo lo mismo. Me aplomo en el sofá, observando los peces, noto mis párpados pesados. Decido ir a la cama para intentar conciliar el sueño. Pongo sonidos de olas del mar en el móvil y me acurruco debajo del edredón nórdico. Imágenes de Sandra tramando el plan para robarme, de Héctor sonriéndome, de Paula intentando acostarse conmigo, de Sara embaucándome y los mini Héctors con sus locuras, se suceden por mi cabeza a velocidad de

miércoles, 28 de mayo de 2014

Un debate sobre sueños

¿Y qué pasa cuando una casualidad se convierte en causalidad? ¿O es que no existen las casualidades y sí las causalidades? Eso mismo me pregunté yo la noche de ayer, una de tantas veces que me he formulado esa clase de incógnitas. Mis conclusiones son mías, no por ellos deben ser, necesariamente, equivocadas.


    A menudo escuchamos a alguien decir: «Vaya casualidad». Es muy convencional utilizar esa expresión cuando algo nos resulta fruto de una suerte extraña, de una conjugación de actos que llevan inevitablemente a ese hecho que nos deja boquiabiertos, anonadados, absortos en un misterio imperturbable al que no somos capaces de acceder, al menos conscientemente. Es entonces cuando dejamos que la suerte magna dé su explicación, que es tan limitada como nuestro frágil entendimiento. Pocas personas son capaces de pararse a pensar que esa «casualidad» es fruto de un sinfín de actos llevados a cabo intencionadamente por cada individuo, y es que, sin que nosotros lo sepamos o lo entendamos, a nuestro alrededor actúan una infinidad de fuerzas que tienen que ver directamente con cada uno de nosotros y lo que nos rodea. Nada es al azar, por lo tanto me aventuro a decir, que la llamada suerte no existe en realidad, sino en una ínfima parte de nuestro cerebro, catalogada con ese término coloquial que parece darle sentido a todo lo que no tiene ninguna explicación lógica para nosotros, el ser humano. Pero, ¿quién soy yo para afirmar algo tan contrario a las creencias de la mayoría de las personas? Pues… sólo un hombre que no se conforma con pensar que todo es cómo nosotros creemos que es. Bajo mi punto de vista, no tenemos ni siquiera una remota idea de qué rige en realidad a la vida en su exponente máximo. Y con estas palabras os relato uno de los múltiples hechos que me han ocurrido a lo largo de mi curiosa e insignificante vida, llena de esas casualidades que según muchos, son fruto de la poderosa suerte; yo digo que es causa del destino que uno mismo se preocupa en

viernes, 23 de mayo de 2014

Tres libros de lectura obligada

¿Te atrae la fantasía y la aventura? «El extraordinario viaje de Pablo» te da las dos cosas. 


¿Quizá eres más de drama romántico con toques eróticos y algo de thriller? «Perfume» tiene todo eso. 


¿O te decantas por una mezcla de historias de todo tipo? «El mar de las historias extrañas» es tu libro. 


Tres libros que te harán pasar ratos alucinantes. ¡No te los pierdas!

¿Cuál es el tuyo?

miércoles, 21 de mayo de 2014

Si ellos hablasen

—¿Qué pasa, amigo? ¿Cómo estás hoy?


—¿Yo? Bien, ¿y tú?


—Como cada día, esperando tu llegada. Ya era hora…


—Va, no te quejes, y deja ya de sonreír. Siempre haces igual. Será que no estás acostumbrado a verme. A ver cuando te comportas de modo normal.


—Tú también sonríes al verme cada vez que llegas. ¿O es que no te ves? Y sonrío porque estoy contento de verte. Además, quiero salir un rato.


—Es verdad. ¿Qué voy a hacer contigo?


—¿Ponerme el collar y bajar a la calle?


—Pues eso. ¡Vamos, anda!




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viernes, 16 de mayo de 2014

Perfume. Sinopsis y prólogo

Al fin ha llegado el momento en que mi novela Perfume ve la luz en forma de libro digital de Amazon para descargarlo en cualquier soporte digital, móvil, tablet, pc, etcétera.





    Y como no puede ser de otro modo, aquí os dejo la sinopsis oficial y el prólogo, hasta ahora inéditos ambos escritos aquí en el blog. 

    Informaros que publicaré algún capítulo más de Perfume, pero no todos. Así que, quien quiera leer la obra completa sólo tendrá que descargarla en Amazon o pedírmela a mí en persona. Y, sin más, vamos con el material de la obra. Espero que lo disfrutéis y muchísimas gracias a todos por leerme cada día.

Sinopsis

Máximo Valentino es un tipo tranquilo de treinta y dos años, un hombre adinerado que tiene todo cuanto puede desear alguien de su edad. Sin embargo, su única debilidad en la vida ha sido siempre la faceta amorosa.


Cierto día, en uno de sus rutinarios viajes en metro, un perfume femenino llama demasiado su atención, tanto, que le llevará a caer en un hechizo de amor hacia la portadora de tan arrolladora fragancia desde el momento en que la ve. Eso desembocará en una historia de amor inusual que guiará a Max hacia caminos insospechados de mentiras, odios, celos, alucinaciones y traiciones, descubriendo una verdad que le restará el sueño.


Tan intensos son los hechos, que Max decide escribirlos tiempo después para dar a conocer toda esa verdad, su verdad.

Prólogo

¿Puede un perfume de mujer arruinarte la vida, o quizá alegrártela de un modo que no habías imaginado nunca? Pensé ambas cosas mientras vivía los hechos que ocurrieron durante aquel enero. Me trasladaré hasta aquel momento en el tiempo para contároslo en primera persona, así podréis saber en todo momento lo que pasó, visto por mis propios ojos.







miércoles, 14 de mayo de 2014

Salvar a la hermana pequeña

Nunca olvidaré aquella tarde en la que mi hermana pequeña casi muere por mi culpa.


    Corrían los años noventa. Por aquel entonces, yo tendría alrededor de unos diez años, quizá menos. Vivía feliz en el pequeño pueblo valenciano de donde provienen mis raíces y donde me crie, Millares. Ese pueblo fantástico y encalado entre grandes montes. Yo era un niño feliz, hambriento de curiosidades, siempre andaba a solas por los caminos, en busca de una de las fascinaciones más potentes que he tenido siempre: los animales. Alucinaba con salamanquesas, renacuajos, culebras de agua, víboras, zarbachos (lagarto ocelado), gorriones, mirlos, águilas, halcones, ruiseñores, perdices, tordos, faisanes, cabras monteses, gatos monteses, zorros, muflones, jabalíes, hormigas, alacranes, lagartijas, cangrejos de río, peces, tortugas y demás especies afincadas en esos dominios, ricos en fauna